Cuando estaba en mi etapa escolar, los domingos no me gustaban debido a que siempre dejaba para ese día las tareas del colegio. Además la perspectiva de que se acababa el fin de semana no era una cosa que me dé muchos ánimos. Cuando crecí un poco, a este detalle académico se sumaba el hecho de amanecer con la resaca del día anterior. Los que hemos pasado por eso sabemos que no es una experiencia grata. Así que de partida: los domingos no son mi día preferido.
En algunos lugares, como Tacna, se considera a los domingos “para descansar” en casa. Cuando estuve por allá fue un gran choque pues los domingos no abrían ni restaurantes, ni tiendas, ni sitio alguno. En Lima la cosa es diferente: los domingos son usados para salir. En mi caso tienen un poco de cada cual.
Recuerto domingos enteros que he pasado en pijama sentado frente a esta pantalla de la computadora. Esos días frente al monitor venían acompañados de conversaciones en messenger . Quiero que seas mi amigo/ sobre todo los domingos/ que no me gustan recitaba la letra de una canción de El Otro Yo. Parte de esto fue aplicándose en mi vida durante la primavera-verano del 2006 con una persona a la cual le tengo mucho aprecio. Se formó cierta mística, llegando inclusive a gustarme esos domingos. Y digo parte porque estas conversaciones no se realizaban todos los domingos. Actualmente los domingos sigo usándolos para conversar, esta vez considero dentro de las más importantes las que realizo con mi amiga Sheila -una chica feminista y loca según sus propias palabras- ya que “normalmente” solo se conecta los domingos.
Otra cosa que recuerdo de los domingos es estar, al contrario de los anteriores, parado y saltando en el estadio, alentando a la celeste. Llega el domingo voy a ver al campeón / Sporting es mi locuuuura recitaba la letra de una canción de la barra del Sporting Cristal. Parte de esto fue aplicándose en mi vida a lo largo de los últimos años. Se formó parte de mi vida y siempre es felicidad acompañar al equipo, inclusive en la derrota. Y digo parte porque los partidos no siempre se juegan domingo, algunas veces son jugados miércoles o sábados. Actualmente sigo yendo a ver a “los colores”. Hoy, por ejemplo, estoy en mi casa cansado luego de haber ido a alentar a la celeste frente a Alianza Lima. El partido estuvo reñisidísimo y, felizmente, pudimos empatar un partido que casi tuvimos perdido. Un empata con mucha garra que me dejó una sonrisa en el rostro.
Después de leer esto tal vez piensen que mi vida es rutinaria y puede que tengan razón. Pero no tienen razón por completo porque los domingos me han deparado muchas sorpresas. Hoy es domingo, hoy estoy más que feliz. ¿Los domingos son el primer o el último día de la semana? No lo sé, pero espero que esta-o la siguiente según sea el caso- semana sea tan buena como hoy.